sábado, 6 de febrero de 2010

Una tarde gris, que iluminó nuestro día.

Teníamos una cita a ciegas con el “Mago del bosque, changomalafacha”, personaje importante en el mundo de la escalada; información que no nos fue proporcionada por el, -dada su humildad y sencillez-, sino obtenida en internet, en donde también, por supuesto, lo contactamos. Amante de la naturaleza, dice trabajar para la madre tierra; se define como conquistador de horizontes, matador de brújulas, escalador, amante de las rocas y montañas; navegante de estrellas, habitante de la luna y la nieve. Gusta de vivir los amaneceres y soñar junto a la luna, hacerle el amor cada noche, seducir al viento con caricias tibias y fundir su cuerpo con la piel de roca de la tierra. Definitivamente, era la persona más que idónea para guiarnos, en nuestra pequeña y humilde aventura; hacer rappel, en el lugar denominado “los pericos”, en la zona de Valsequillo.

El día era gris, con vientos de aproximadamente 40 Km. por hora, aderezado con ligeras lloviznas, lo que bajo ningún contexto, nos hizo pensar en regresar; caminamos hasta que un accidente geográfico, consistente en una vertical abrupta de aproximadamente 30 metros, nos hizo detener, por obvias razones; y para asimilar lentamente la impresionante imagen que se mostraba ante nosotros: el lago de Valsequillo, enmarcado por montañas.

Escuchamos voces y al asomarnos al acantilado, vimos a varias personas en pleno ascenso, preguntamos por nuestro experto, y en menos de dos minutos, ya había escalado el muro rocoso, para llegar a nosotros. Inmediatamente nos presentamos y como todo un profesional, nos explicó que el rappel es una técnica de descenso mediante una cuerda, en superficies verticales, en lugares donde el descenso es de otra forma complicado o inseguro. Nos mostró el equipo, consistente en: cuerda para anclaje, la cuerda para el descenso, mosquetones, ochos, arnés de cintura, casco y guantes (opcional)

Y con la misma sencillez, de que consta el equipo, nos indicó la forma en que teníamos que realizar el descenso, así que sin más preámbulo, nos colocamos los arneses y bajamos. Se realizaron dos tipos de descenso, uno con rocas a favor –el más sencillo-y otro de volado. Definitivamente, el que más disfrutamos, fué este último.

Colocarse exactamente en la orilla del acantilado con las piernas separadas e ir soltando cuerda lentamente, mientras la adrenalina aumentaba nuestra tensión arterial y dilataba nuestras pupilas, -fué toda una experiencia- , hasta quedar perpendicularmente a la pared rocosa, con las piernas flexionadas, y la mirada anclada a del Mago del bosque, como si con eso, fuera suficiente para no caernos. A continuación, lentamente empezamos a descender, pasito a pasito en un tramo de aproximadamente dos metros, hasta que… ¡se nos acabó la pared!, quedando suspendidos a más de 20 metros de altura. El paisaje no podía ser mejor; al frente y a los costados una pared rocosa, vestigio pétreo de la erupción volcánica del Toluquilla hace miles de años; hacia abajo, rocas arbustos y amigos gritando ¡con cuidado!; hacia atrás, el lago de Valsequillo.Ahora lo que sigue, es la escalada, de la cual ya les iré informando; gracias mil al Mago del bosque, changomalafacha; gracias Marina, Vladimir, Marlene, Erandi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.